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Escultura concebida para formar parte del conjunto arquitectónico de la antigua Escuela Técnica de Ingenieros Agrónomos. Así, su estética se relaciona claramente con las formas del mural ubicado en el hall del edificio, con elementos metálicos alusivos a herramientas de labranza que complementan una figura antropomorfa. Cuando el edificio pasó a ser sede de la Facultad de Psicología, quedaron descontextualizadas las temáticas de los elementos decorativos materializados por Javier Clavo en consonancia con el arquitecto Fernando Moreno Barberá, pero no así su conexión material con el edificio.
Impera aquí la expresividad frente a la proporcionalidad, rompiendo casi de manera deliberada con la ley de la plasticidad en una composición marcada por el dinamismo y la urgencia expresiva.
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Mural concebido por el arquitecto Fernando Moreno Barberá en consonancia con el artista Javier Clavo, para formar parte del conjunto arquitectónico de la antigua Escuela Técnica de Ingenieros Agrónomos. El cambio posterior de uso como Facultad de Psicología supuso una descontextualización de la temática, pero no en cuanto a su materialidad, en clara y permanente conjunción y sintonía con el resto del entorno arquitectónico.
Formas alegóricas y ritmos ondulantes definen este mural claramente diferenciado en dos partes. A la izquierda del espectador se representan sencillas figuras en relieve hundido sobre el hormigón visto que aluden a elementos de la agricultura: árboles, sol, pájaro, herramientas de trabajo… A la derecha una estructura escultórica configurada a partir de elementos de hierro soldados, remite, mediante ruedas, engranajes, ganchos y vigas, a la maquinaria que mecaniza el trabajo de la tierra. Se aprecia aquí la influencia del arte egipcio, así como la impronta de las vanguardias en una composición marcada por el trabajo de los materiales, las marcas del encofrado de madera en el hormigón que le otorgan textura, y los juegos de luces que muestran los relieves en sus diferentes profundidades.
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Mural realizado por el colectivo Amapolay, de Carol Fernández y Fernando Castro, y la artista Mónica Miros, del colectivo Nosotras estamos en la calle, artistas peruanos que toman el espacio público como espacio de lucha en busca de la transformación social, el empoderamiento comunitario, la conexión con la identidad local y la promoción de la fuerza femenina como motor de cambio. Así, fusionan aquí la estética contemporánea con la transmisión de las luchas y resistencias de la cultura popular y los pueblos indígenas y la defensa ambiental. Utilizan para ello frases cortas, mensajes rápidos e impactantes e imágenes coloridas y brillantes, en una búsqueda y encuentro con la identidad, la historia y el territorio.
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Mural realizado en homenaje al científico naturalista Eduardo Boscá Casanoves, al que se recuerda mediante la representación de una expedición científica, al modo de los viajes de exploración habituales en el siglo XIX, en los que participó Boscá descubriendo nuevas especies. Así, se fusiona aquí arte y memoria en una composición sencilla pero cargada de fuerza expresiva mediante trazos rotos y potentes, formas abocetadas e imprecisas y una vegetación de fondo exuberante que parece traspasar los límites del muro. La paleta de colores se reduce al verde, negro, blanco y siena con la que el artista, mediante su excelente dominio de la técnica, consigue plasmar reflejos, texturas y matices a través del juego de luces y tonos.
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Pintura mural marcada por el colorido, el dibujo y la fantasía en una composición comprometida en la que se plasma, a través de formas ilusorias cargadas de delicadeza, una visión crítica del panorama educativo. Así, se representa la figura de un búho, en referencia a la sabiduría y el saber universitario, que parece haberse liberado de la jaula que tiene a sus pies. Está rodeado de formas fantásticas, cargadas de simbolismo, como la pequeña calavera que alude a lo efímero y transitorio, los elefantes en contrapartida con las trompas alzadas como símbolo de optimismo y esperanza, las figuras humanas, una maniatada, la otra liberada… configurando un espacio donde se desdibuja la distinción entre lo real y lo imaginario.
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Composición realizada a partir de dos grandes lienzos en los que se reinterpretan, de manera pictórica, dos fotografías que reflejan momentos de resistencia y renovación durante y tras la dictadura franquista, esto es: las revueltas estudiantiles de los años 70 y la retirada de la escultura ecuestre del Caudillo en la actual plaza del Ayuntamiento de Valencia. La técnica empleada es el collage, medio por el cual la artista yuxtapone imágenes de archivo, documentos y referencias visuales dando lugar a una composición que invita a la reflexión crítica, como una herramienta de pensamiento que se establece a través del diálogo entre la imagen pictórica y la configuración de la memoria colectiva.
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Reloj de sol en el que se establece una relación simbiótica entre ciencia y arte, entre su función práctica y su vertiente artística, conformando una escultura singular. Este reloj se define como digital porque, a diferencia de los relojes clásicos, aquí no es la sombra del gnomon la que transita sobre las horas, sino que son las propias cifras horarias las que se proyectan sobre el gnomon. Cuenta además con calendario estacional y su construcción permite también calcular la hora con la luz de la luna. Este modelo se compone de dos piezas de acero (esfera horaria y gnomon) constituyendo una bella escultura marcada por el ingenio y la precisión que definen las piezas de Joan Olivares, autor de múltiples relojes de sol de muy diversos modelos y acabados.
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Composición creada a partir de trazos caprichosos y sutiles mediante rotulador negro, que dan lugar a una densa masa de cuerpos abrazados y entrelazados. Se trata de un caos organizado en el que impera el grupo sobre la persona, aunque una de ellas parece destacar sobre el resto, sobre ella se centra toda la composición y parece envolverlo todo: “Se podría tratar del trazo de una figura astral con puntos cardinales flexibles que señala cómo, aunque todo parezca un enredo, todo obedece a una misma dinámica, la que rige el caos en el que estamos sumidos. (Clemente, 2024)”
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Composición creada a partir de trazos caprichosos y sutiles mediante rotulador negro, que dan lugar a una densa masa de cuerpos abrazados y entrelazados. “Las figuras se arremolinan creando un corro al que parecen ir sumándose más y más cuerpos desde uno de los extremos. Lo excéntrico armoniza aquí con lo común. Como llevados por deseos y emociones, los personajes parecen moverse todos a una y ser partícipes de un exceso que a todos envuelve.” (Clemente, 2024)
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Reloj analemático inspirado en un tótem de culto al Sol con la finalidad de fusionar funcionalidad y simbología en una obra dirigida por su función didáctico-práctica y marcada por la sostenibilidad y la reflexión sobre la relación con el tiempo y el medio ambiente.
Construido con materiales que irán reflejando en sus pátinas este paso del tiempo, acero corten y madera, este tótem contemporáneo deja pasar la luz solar a través del orificio en el remate triangular, la cual marca la fecha en la plataforma de hormigón rectangular contigua. Esto permitirá ir construyendo el analema poco apoco a través de las distintas estaciones, solsticios y equinoccios por parte del estudiantado.
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Mural homenaje a Manuel Usano, médico y profesor de la Universitat de València, especializado en medicina deportiva, campo en el que realizó importantes aportaciones. Tras la Guerra Civil Española, le fue denegada la prórroga de su contrato universitario debido a motivos políticos, lo que le obligó a exiliarse primero a Bogotá y posteriormente a Estados Unidos, donde continuó su labor profesional y académica.
La intervención mural se estructura como un collage fotográfico que sintetiza las múltiples facetas de la vida de Usano. El fondo reproduce la imagen del S.S. Comissaire Ramel, el barco que llevó a Usano a su primer destino de exilio en Bogotá, simbolizando el inicio de su travesía forzada y la diáspora intelectual tras la guerra.
Sobre este fondo se superponen tres imágenes creadas a partir de negativos originales conservados por la familia de Usano. Dos de estas fueron tomadas en Valencia hacia 1929 y muestran escenas deportivas: en una, Usano aparece practicando el salto con pértiga, y en la otra, un grupo de mujeres se prepara para una carrera de 400 metros lisos.
En el lateral izquierdo, junto a la placa conmemorativa, se encuentra un retrato de Usano extraído de su carnet de las Milicias Populares Antifascistas de 1936.
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Mural elaborado a partir de grandes manchas de tintas planas y luminosas de colorido brillante y saturado. Se plantea como un díptico, pero resuelto como una pieza integral y rotunda, pese a la interrupción provocada por el vano abierto en el muro. Representa, a la izquierda, a la matemática Margaret Hamilton sujetando una pila de libros, mientras que la escena de la derecha muestra los pies de la científica sobre la luna en alusión al software que creó para posibilitar el alunizaje. Toda la composición se genera a partir de líneas muy sencillas de corte naif, con el fin de hacer fácilmente entendible el motivo del mural, a través del cual se invita al espectador a la reflexión sobre la visibilidad de la mujer, la igualdad y el compromiso.
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Mural elaborado a partir de grandes manchas de tintas planas y luminosas de colorido brillante y saturado. Se plantea como una pieza integral y rotunda, pese a la interrupción provocada por el vano abierto en el muro, que las artistas aprovechan para cambiar el punto de vista de la escena: a la izquierda un primer plano de la informática Dorothy Vaughan y, a la derecha, una vista de sus manos al teclado, de modo que el espectador toma la perspectiva de la propia científica. El símbolo de la NASA referencia la trayectoria profesional de Vaughan, destacada experta en computación y programación que trabajó en esta institución y colaboró de manera decisiva en el desarrollo de los programas Mercury y Apolo. Fue la primera mujer afroamericana en recibir un ascenso y tener a su cargo un equipo de personas, abogando también por la defensa de los derechos laborales de sus compañeras. La visibilidad de la mujer, la igualdad y el compromiso se reflejan, pues, en este mural de líneas naif, en el que se sintetizan las formas al máximo para focalizar el contexto y motivar la reflexión.
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Retrato en busto del catedrático Francisco J. Chorro Gascó perteneciente a la serie icónica de decanos de la Facultad de Medicina de la Universitat de València.
Se nos presenta con la vestimenta solemne del grado de doctor: muceta de raso amarilla, propia de su especialidad, y medalla doctoral de oro que pende de un cordón de seda amarillo con hilo dorado. En las manos sostiene el dibujo de un corazón, en alusión a la especialidad de cardiología en la que ha desarrollado su trayectoria médica.
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Retrato en busto del catedrático Federico Pallardó Calatayud perteneciente a la serie icónica de decanos de la Facultad de Medicina de la Universitat de València.
Se nos presenta con la vestimenta solemne del grado de doctor: muceta de raso amarilla, propia de su especialidad, y medalla doctoral de oro que pende de un cordón de seda amarillo con hilo dorado.
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Retrato en busto del catedrático Antonio Pellicer Martínez perteneciente a la serie icónica de decanos de la Facultad de Medicina de la Universitat de València.
Se nos presenta con la vestimenta solemne del grado de doctor: muceta de raso amarilla, propia de su especialidad, y medalla doctoral de oro que pende de un cordón de seda amarillo con hilo dorado. Luce una segunda medalla, que toma con su mano derecha, correspondiente a la distinción otorgada por el Colegio de Médicos de Valencia. Al fondo se aprecia el birrete amarillo que completa su atuendo doctoral.
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Pintura mural, diseñada por la ilustradora Isabel Gálvez y pintada por Martín Forés, que conmemora las observaciones que el astrónomo valenciano Jerónimo Muñoz realizó de la supernova SN 1572, también conocida como supernova de Tycho.
Se le representa junto a la Lonja de la Seda en Valencia, mostrando la estrella. Figura de espaldas, pues no se conservan retratos suyos, y ataviado al modo de la época, al igual que el resto de personajes que acompañan la escena y contemplan curiosos el cielo. Las estrellas están pintadas con pintura fluorescente que brilla por la noche evocando el cielo estrellado.