Fitxes
Lloc
Col·lecció Martínez Guerricabeitia
Autor és exacte
Canogar, Rafael
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Canogar, Rafael
Porfolio: Homenaje a Pablo Ruiz Picasso, Madrid, Partido Comunista de España, 1980. Imprime: taller de Dimitri Papageorgiu, Madrid. Tirada: 75 ejemplares. Ejemplar nº 61 -
Canogar, Rafael
Porfolio: Carpeta conmemorativa de la unidad socialista (PSOE y PSP), Madrid, PSOE, 1978. Imprime: Ibero-Suiza, Valencia. Tirada: 100 ejemplares. Ejemplar nº 15 -
Canogar, Rafael
Porfolio: Arte por la revolución cultural. Contribución al Homenaje a Rafael Alberti, Valencia, Federación Valenciana del P.S.P., 1976. Imprime: Ibero-Suiza, Valencia. Tirada: 100 ejemplares. Ejemplar nº 74 -
Canogar, Rafael
Edita: Galería Punto, Valencia. Imprime: taller del artista, Madrid -
Canogar, Rafael
Edita: Galería Punto, Valencia. Imprime: Ibero-Suiza, Valencia -
Canogar, Rafael
Edita: Polígrafa, Barcelona. Imprime: Polígrafa, Barcelona -
Canogar, Rafael
La obra presenta un relieve o esculto-pintura (un término de los años setenta para aludir a la existencia de elementos tridimensionales, hoy en desuso). Las manos –sintetizadas en los dedos que se aferran a la fría alambrada– protagonizan, como en otras ocasiones, el cuadro. Esas manos tendidas, atadas o que se estrechan son las propias manos de Canogar, no en balde son un calco de las suyas, pero personifican las manos de todos los hombres. -
Canogar, Rafael
El aspecto formal más llamativo de la obra (difícil de apreciar en las reproducciones fotográficas) es que, sobre la superficie de la tela y a partir de un torso vuelto de espaldas, silueteado en negro sobre el blanco de base, emergen, como elementos corpóreos, dos manos sosteniendo una porra. La tridimensionalidad hace destacar la presencia de la figura, hace avanzar, desde su negro-sombra despersonalizado y gregario, el terrible relieve escultórico que comunica a la obra su choque emocional. -
Canogar, Rafael
El soldado (apenas una silueta del casco y la cremallera de la ametralladora lo identifican) emerge, tratando de imponerse a los elementos plásticos aformales y creándose así una tensión no resuelta entre gesto y representación. Parece claro que Canogar parte de una fotografía de prensa, pero el resultado no es de realismo fotográfico: el pintor destruye el espesor y nitidez de la figura, precisa el contorno, hace apenas visible algún detalle (la mano) pero difumina otras zonas.









